Por qué el lavanda es nuestro color: El símbolo que nos une en Munay Misk’i
En Munay Misk’i, el color que nos define es el lavanda. No es una elección estética ni una decisión tomada al azar. Lo elegimos con una profunda intención, cargado de historia y respeto por cada persona que se enfrenta al cáncer, sin importar de qué tipo sea, la edad que tenga o la etapa en la que se encuentre.
Queremos contarte por qué este color es tan importante para nosotros y por qué, a veces, verás que usamos diferentes tonalidades de morado en nuestra comunicación.
El lavanda: Un abrazo para todas las luchas
El color lavanda, o lila claro, es reconocido mundialmente como el símbolo de la conciencia sobre todos los tipos de cáncer. A diferencia de otros colores que representan una causa específica, el lavanda es un lazo que une todas las batallas en un solo frente común: el de acompañar, visibilizar y humanizar la experiencia oncológica.
Lo elegimos como nuestro estandarte porque:
- Es un símbolo de inclusión total. Representa a cada persona que vive un proceso oncológico, sin importar cuál sea su diagnóstico. Nadie queda fuera.
- Promueve la equidad. No queremos que la visibilidad de un tipo de cáncer opaque a otros. Todas las luchas merecen ser vistas, escuchadas y apoyadas por igual.
- Evoca calma, cuidado y empatía. A diferencia de colores más intensos, el lavanda transmite una sensación de suavidad y contención, valores que son el núcleo de nuestro acompañamiento.
- Refleja nuestra visión de comunidad. Creemos en una red de apoyo donde el foco está en la persona, no en la enfermedad, y donde todas las experiencias son válidas.
Nuestra paleta de morados: Un lenguaje visual con propósito
Quizás has notado que en nuestras campañas y publicaciones usamos distintas tonalidades de lavanda, violeta o púrpura. Esto no es para representar diferentes tipos de cáncer, sino que tiene un propósito práctico y emocional.
Nuestra paleta de colores nos permite tener un lenguaje visual más rico y dinámico. Usar diferentes tonos nos da la flexibilidad para crear materiales que sean claros, accesibles y que puedan transmitir un espectro más amplio de emociones. Un lavanda suave puede evocar la calma y el cuidado, mientras que un púrpura más profundo puede representar la fuerza, la resiliencia y la seriedad de la lucha.
De esta forma, nuestra identidad visual es tan adaptable y diversa como las propias historias que acompañamos.
¿Y qué hay de los otros colores?
Es cierto que cada tipo de cáncer ha ido adoptando un color de cinta para sus campañas específicas, lo que ha sido muy útil para dar a conocer causas particulares. Sin embargo, esto también puede generar confusión o hacer que algunas personas sientan que su lucha es menos visible.
Algunos de los más conocidos son:
- Rosado: Cáncer de mama
- Azul celeste: Cáncer de próstata
- Dorado: Cáncer infantil
- Verde lima: Linfoma
- Azul oscuro: Cáncer de colon
- Púrpura intenso: Cáncer de páncreas
- Naranja: Leucemia
Precisamente para evitar esta fragmentación y asegurar que nadie se sienta excluido, en Munay Misk’i nos unimos bajo el manto del lavanda.
Un color, infinitas voces
El lavanda es nuestro símbolo porque entendemos que el cáncer no es una lucha aislada, sino una historia colectiva. Queremos construir un espacio donde nadie tenga que preguntar “¿y lo mío?”, sino que sienta que ya forma parte.
Cuando veas el color lavanda de Munay Misk’i, estás viendo:
- La voz de la persona recién diagnosticada.
- El cansancio de quien lleva años en tratamiento.
- El duelo de una familia que ha perdido a un ser querido.
- La esperanza de quienes han superado la enfermedad.
- Y la fuerza de quienes acompañan desde el amor, la medicina o el cuidado.
Munay Misk’i es lavanda porque nuestra misión es abrazarlos a todos. Porque en el viaje contra el cáncer, el color es un símbolo, pero la verdadera fuerza está en la unión.